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Voluntariado corporativo no presencial, algo que viene a quedarse y que impulsará la acción social de las empresas

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Estas semanas tan excepcionales en todos los sentidos, parece que han sacado a la luz, debido al confinamiento, aspectos sociolaborales que para la mayoría son nuevos, pero que ya tienen trayectorias de años para otras organizaciones. Un ejemplo puede ser el teletrabajo y otro el voluntariado no presencial. En mi opinión, ambas formas de trabajar o hacer voluntariado vienen para quedarse y afianzarse, más allá de lo que dure la pandemia. Lo del teletrabajo lo dejo para otras personas, pero de voluntariado no presencial sí que me gustaría anotar varias consideraciones, especialmente si hablamos de voluntariado corporativo, ya que son muchas las empresas que nos contactan estos días para que les ayudemos desde Voluntariado y Estrategia a poner en marcha este tipo de voluntariado.

El formato más habitual de voluntariado no presencial es lo que se conoce como voluntariado virtual, que no es más que voluntariado hecho de forma online, a través de un ordenador, una tableta o un smartphone, apoyando causas sociales mediante tareas, habitualmente basadas en tus habilidades, que puedes abordar con las TIC (tecnologías de la información y de la comunicación) de manera virtual. Aunque esta no es la única manera de ser voluntario no presencial ya que hay múltiples iniciativas de voluntariado para llevar a cabo en casa, e incluso con tu familia, sin necesidad de desplazarte o con mínimos desplazamientos.

En todo caso, no pretendo tanto explicar en qué consiste ni dar cien ejemplos, sino defender este tipo de voluntariado, que tiene múltiples virtudes (no solo en una pandemia), pero que requiere una planificación e implementación adecuadas para evitar la frustración de voluntarios y la pérdida del impacto social que se podría generar.

 

¿Por qué puede ser muy útil para una empresa poner en marcha una línea estratégica de voluntariado no presencial?

En primer lugar, porque nos permite actuar en situaciones de crisis como la actual, eso es evidente, pero, además, un elemento clave es que atrae a nuevos empleados al programa. Se estima que para el 80% de los voluntarios no presenciales esta es su primera experiencia como voluntarios.

Además, es muy flexible para muchas personas con horarios que le impiden ayudar de otra manera, facilita el voluntariado a personas con problemas de movilidad, nos permite conectar mejor con los jóvenes, es más respetuoso con el medioambiente, y así un largo etcétera.

Un elemento importante es que hablamos de voluntariado virtual, pero los voluntarios no son virtuales, son personas de carne y hueso, solidarias, que quieren echar una mano como el que más, con expectativas de ayudar y que, si no se cumplen dichas expectativas, se les genera la misma frustración que a los voluntarios “reales” cuando sienten que no han podido ser útiles. Esto es fundamental para la gestión de un programa de voluntariado corporativo.

¿Qué claves hay que tener en cuenta para poner en marcha un programa de voluntariado no presencial?

Cómo anotaba con anterioridad, el voluntario no presencial puede tener las mismas motivaciones y exigencias que cualquier otro voluntario. Sin embargo, no es sencillo encontrar oportunidades de voluntariado en las que sientan que están siendo útiles, que forman parte o apoyan una causa que les motiva, que hay alguien al otro lado que se beneficia de su ayuda y que se les agradece su labor. Este tipo de cuestiones son más claras cuando tienen oportunidad de mirar a los ojos a alguien a quien ayudan y que les da las gracias. Por tanto, debemos:

  • Trabajar mucho con las ONG para determinar en qué áreas pueden intervenir los voluntarios no presenciales, definiendo perfectamente qué se espera de ellos.
  • Asegurarnos de que los voluntarios tienen los conocimientos y habilidades adecuadas.
  • Entender bien las motivaciones de los voluntarios.
  • Hacer partícipes a estos voluntarios, en la medida de lo posible, de la definición de las tareas y responsabilidades.
  • Enfatizar mucho la misión y el impacto que persigue la ONG, para que se sientan identificados con su causa, dándoles un sentido superior, más allá de conectarse de vez en cuando a un ordenador.
  • Supervisar que todo está siguiendo el proceso establecido, que se cumplen los plazos, que las ONG responden de manera diligente, identificar y prevenir posibles problemas y servir de apoyo a los voluntarios para las cuestiones que lo requieran.
  • Reconocer su labor más aún que a los voluntarios presenciales, porque muchas veces no van a tener ese contacto personal con la ONG o los beneficiarios.
  • Darles feedback sobre su trabajo, la labor de la ONG o los resultados alcanzados para que puedan sentir que forman parte de algo grande.

Todo esto no surge de manera espontánea si no que, como responsables de un programa de voluntariado corporativo, debemos asegurarnos de cuidar todos esos detalles. Por ello, si vas a lanzar una línea de voluntariado no presencial, y creo que ya nadie duda de que es algo que sí o sí van a incorporar todos los grandes programas de voluntariado corporativo, desde Voluntariado y Estrategia podemos ayudarte a:

  • Contar con una estrategia adecuada para que la línea de voluntariado no presencial tenga un objetivo claro y un propósito.
  • Saber cómo movilizar a los voluntarios, que como antes anotaba, muchas veces van a ser empleados hasta ahora ajenos al programa.
  • Identificar las oportunidades de voluntariado y las ONG adecuadas.
  • Asegurar el conocimiento del contexto de los beneficiarios a los que van a ayudar, aunque sea de forma indirecta, al no poder estar in situ con ellos.
  • Establecer rutinas de comunicación entre el líder, el grupo y las ONG.
  • Identificar los líderes del programa virtual.
  • Formar a los voluntarios.
  • Identificar las herramientas adecuadas.
  • Evaluar tanto la satisfacción del voluntario y ONG, como el impacto generado.
  • Explorar la posibilidad de colaborar con otras empresas.

El voluntariado no presencial viene para quedarse y creo que es bueno que así lo entendamos. Desde luego, no va a sustituir otras formas de voluntariado, pero tampoco terminará en cuanto finalice la pandemia. Pero para que sea un éxito es fundamental que entendamos las claves y dediquemos los recursos adecuados.

Juan Angel Poyatos

Juan Angel Poyatos

Fundador