En los últimos años, cada vez más empresas han empezado a utilizar una nueva expresión: “Licencia Social para Operar” (LSO). Si trabajas en una ONG, quizá pienses: “Genial, otra palabra de moda corporativa”.
Y no estarías muy equivocada.
Usada de forma incorrecta, la LSO puede parecer una estrategia elegante para convencer a las comunidades de aceptar proyectos que realmente no han elegido.
En Volies, creemos que es posible otra cosa: la combinación de LSO + participación comunitaria puede convertirse en una herramienta para las ONG, para proteger a las personas, influir en lo que ocurre en su territorio y conseguir mejores fuentes de financiación.
La LSO reúne intereses mutuos entre empresas y ONGs, pero desde lenguajes y culturas distintas
En términos sencillos, la LSO responde a una pregunta clave:
¿Las personas que viven alrededor de un proyecto lo consideran suficientemente aceptable y justo como para permitir que se lleve a cabo?
No es un certificado.
Se basa en confianza, diálogo y relaciones a largo plazo.
Y ambas partes, empresas y entidades sin ánimo de lucro, lo entienden con palabras distintas:
Las empresas suelen ver la LSO desde su propio enfoque:
“¿Cómo reducimos el riesgo de conflicto y aumentamos la percepción de beneficios compartidos y de futuro?”
Las ONG, en cambio, encuentran en la LSO una invitación directa a conectar con su propósito:
¿Cómo pueden las comunidades y las organizaciones asegurarse de que los proyectos respetan a las personas y al territorio?
La LSO es un espacio donde las industrias planifican con las personas, no para ellas.
Las ONGs son muy cercanas con sus comunidades, pero no deciden dónde se construirá un parque eólico, una fábrica o una carretera
Visto desde una ONG, la LSO puede ser:
un lenguaje para hablar del impacto en el territorio completo, no solo en un proyecto concreto;
una forma de pedir conversaciones más tempranas, antes de que todo esté decidido;
un apoyo para ir más allá de acciones aisladas o puramente militantes y avanzar hacia una planificación real con quienes viven allí.
En lugar de reaccionar únicamente a los proyectos, las ONGs pueden usar la LSO para decir:
“Si queréis una licencia social aquí, necesitamos hablar juntos de agua, tierra, empleo y quién obtiene los beneficios.”
La LSO impulsa la participación multilateral frente a una consulta unilateral
Muchas ONG conocen muy bien este escenario:
- Te invitan a una reunión pública. Hablas, te escuchan… y no cambia nada.
- Recibes una subvención pública, pero depende de la política y de promesas a corto plazo.
Te piden participar en un proceso donde las grandes decisiones ya están tomadas.
Con un enfoque honesto de LSO, las ONGs pueden exigir más:
- Un asiento en la mesa cuando se definen impactos y beneficios.
- Espacios de diálogo a largo plazo, no consultas puntuales.
- Un papel claro en la supervisión de lo que ocurre sobre el terreno.
No elimina todos los desequilibrios de poder.
Pero abre la puerta a alianzas reales, en lugar de invitaciones simbólicas.
La LSO es una herramienta de financiación participativa para el impacto social y ambiental
Para las ONG, la LSO es, sin duda, una vía de financiación.
Las empresas con fuerte impacto territorial o ambiental (energía, infraestructuras, industria, etc.) saben que sin apoyo comunitario sus proyectos están en riesgo.
Esto significa que las ONG pueden:
- Identificar qué empresas necesitan realmente una licencia social sólida;
- Acercarse a ellas con propuestas concretas que refuercen tanto a la comunidad como a su LSO: proyectos de desarrollo local, educación y empleabilidad, programas ambientales y sociales codiseñados con los residentes.
- Negociar alianzas plurianuales, no donaciones puntuales.
No estás “pidiendo un cheque”. Estás aportando algo esencial: confianza local, conocimiento y capacidad de impacto.
La LSO es una oportunidad estratégica para un crecimiento público-privado con beneficios locales
Volies se sitúa exactamente entre estos dos mundos:
- Hablamos el lenguaje de las empresas (LSO, ESG, riesgo, estrategia).
- Entendemos la realidad de las ONG y de las organizaciones locales sobre el terreno.
- Ayudamos a construir programas de voluntariado corporativo y participación comunitaria que tienen sentido para ambas partes.
Para las ONG, esto significa:
- Apoyo para transformar sus proyectos en propuestas estratégicas para empresas con impacto local.
- Usar la LSO no como una palabra de moda, sino como una palanca para proteger a las personas, fortalecer el territorio y asegurar financiación.
Para nosotros, la LSO no consiste en lograr que a las comunidades les guste todo.
Consiste en hacer que su voz sea imposible de ignorar, y construir alianzas que transformen de verdad la realidad local.
Así es como lo hacemos, y por eso lo hacemos.


